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Charla para Juventud Unida


Se da inicio a esta actividad entonando un canto de adoración participando toda la congregación presente. Se realiza la primera oración para posteriormente cantar el himno congregacional Nº21 “Mirad al Salvador Jesús”.

Nuestro pastor Jeremías Vásquez exhorta el tema principal.

El tema se basa en Gálatas Capitulo 2, Versículo 20. Nuestro Pastor nos indica primeramente que es necesario tener cuidado con las interpretaciones que se realizan de la Palabra del Señor. Aquí Pablo nos habla de “Un cambio de Vida” que solo se puede obtener mediante nuestro Señor Jesucristo. Una de las principales preguntas que debemos realizarnos como cristianos es ¿Vive Cristo en mí?. Cada uno de nosotros sabemos la respuesta. Es esencial que Cristo viva en nuestra vida para que nuestro corazón no se enfríe y se aparte lentamente de nuestro Dios. Nuestro Dios es quien limpia nuestra mente y corazones, somos santificados por intermedio de Cristo (Efesios 4:17). El Espíritu Santo debe vivir en nuestro interior, si no lo sentimos debemos pedirle a Dios en oración que habite en nuestro ser.

Génesis 34 nos muestra que debemos tener cuidado de mirar lo malo, ya que, es muy difícil apartarse del mundo y de las marcas que este deja en nuestras vidas, como cristianos debemos estar apercibidos de tener presente a Dios como primera opción. Para quien está lleno del Espíritu Santo, Dios entrega distintos dones espirituales, no para vanagloriarse sino para el crecimiento de la obra de Dios. Debemos “vivir una vida de Cristianos”, amar al prójimo a nuestros hermanos, buscar la santidad y vivir con el Espíritu Santo para que el mundo vea a Cristo a través de nosotros, Amén.

Se da la oportunidad de exponer al pastor Carlos Soto de la IMPCH de Victoria. El “hambre de Dios” nos acerca a Él, pero en nuestra vida vamos a tener hambre por el mundo y por Dios, pero esto no significa que no seamos cristianos, significa que somos humanos y que vivimos en el mundo. Si tenemos hambre por Dios debemos saciarla. Por otra parte si tenemos hambre por el mundo debemos negarnos a nosotros mismos. Cuando asistimos al templo, saciamos nuestro espíritu, nos levantamos, nos restauramos, es decir, saciamos nuestra hambre espiritual, por eso es necesario participar de las actividades relacionadas con la Iglesia. 

Siempre existe una lucha entre el espíritu y la carne. Es normal que exista por nuestra condición de ser humano, pero es necesario saciar el espíritu y no la carne. En Romanos 7:18 nos muestra a Pablo como un ejemplo de esta lucha interna, cuando decidimos buscar a Dios siempre es difícil consagrarse, Pablo dice: !Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Pero al mismo tiempo nos muestra la respuesta “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro”, no podemos luchar solos, solo por Jesucristo quien murió por nosotros podemos vencer. Él nos ama como padre y nos perdona cuando fallamos, nos extiende sus brazos cada vez que pecamos, nos levanta y nos restaura, Amén.

Finalmente, se alaba nuestro Dios con coros de adoración y se entona el himno Nº 90 para posteriormente pedir la bendición por esta bendecida charla por intermedio del pastor Carlos Soto.

Hno. Jorge Rebolledo Suarez / Comunicaciones IMPCH Talca


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